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La alegría del servicio

Palabra de Dios: Mc 10,43-44 “Quien quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y quien quiera ser el primero será esclavo de todos.”
Palabra franciscana: Y ningún hermano haga mal o hable mal al otro; sino, más bien, por la caridad del espíritu, sírvanse y obedézcanse voluntariamente los unos a los otros.” Primera Regla, no bulada de San Francisco de Asís, Cap. V, 14.
Reflexión
Servir no es un deber pesado ni un trámite religioso: es el camino por el que el corazón se hace libre y feliz. La grandeza no se mide por títulos, éxitos o reconocimientos, sino por la capacidad de inclinarse ante el otro, de ofrecer tiempo, escucha y ternura. La Cuaresma nos invita a practicar esta alegría de dar sin esperar recompensa, a descubrir que cada pequeño gesto de servicio es una semilla de eternidad. Cuando servimos, dejamos que Cristo habite en nosotros y transforme nuestras prioridades: lo urgente cede ante lo necesario, la soberbia se disuelve y el amor se vuelve acción concreta. La verdadera alegría nace al ponerse en los pies del hermano, al consolar, acompañar y sostener, incluso cuando nadie lo ve.
Reto del Día
Hoy realiza un servicio concreto y silencioso: ayuda a alguien sin anunciarlo, ofrece escucha sincera o un gesto de bondad inesperado.
Oración
Señor Jesús, que viniste a servir y no a ser servido, haz que mi corazón se incline hacia los demás. Enséñame a descubrir alegría en lo sencillo, a encontrar grandeza en la humildad y a recibir en el dar. Que esta Cuaresma me transforme en un corazón disponible, generoso y libre en tu amor. Amén.
Comunicaciones OFMCap Colombia