
Pentecostés en clave franciscana
En esta Solemnidad de Pentecostés meditamos el Evangelio de Juan 20,19-23: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo”.
Cristo Resucitado entra en medio del miedo y del encierro de los discípulos para comunicarles el gran don del Espíritu Santo. Pentecostés revela que la Iglesia no nace simplemente de esfuerzos humanos, sino del soplo mismo de Dios que transforma el corazón y envía a la misión.
En esta reflexión profundizamos en la acción del Espíritu Santo, los dones carismáticos, el discernimiento espiritual y la verdadera obra del Espíritu: la conversión interior, la comunión y la santidad.
Desde la espiritualidad franciscana contemplamos también cómo el Espíritu conduce hacia la humildad, la fraternidad, la minoridad y la paz, siguiendo el camino de san Francisco de Asís.
Proclamación del Evangelio: Fray Marco Ramírez, ministro provincial
Hagamos oración al Espíritu Santo, para renovar el corazón
Ven, Espíritu Santo, aliento de Dios sobre nuestra pobreza, fuego que ilumina nuestras oscuridades, consuelo en medio de nuestras luchas.
Desciende nuevamente sobre tu Iglesia. Rompe nuestros encierros interiores, derriba nuestros orgullos, sana nuestras divisiones y enséñanos a vivir desde la verdad del Evangelio.
Haznos dóciles a tu acción silenciosa. Que no busquemos solamente dones visibles, sino un corazón verdaderamente convertido.
Danos el espíritu de humildad, de fraternidad y de paz que ardía en el corazón de san Francisco.
Enséñanos a reconocer a Cristo en los pobres, a servir sin buscar recompensa, a perdonar sin cansarnos y a vivir con alegría sencilla.
Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la tierra. Amén.


