
Los retiros provinciales concluyen con la mirada puesta en los “tres amores” de san Francisco y el envío renovado de los frailes
La quinta y última jornada de los retiros espirituales de los Frailes Menores Capuchinos de la Provincia de Colombia concluyó este día con el almuerzo fraterno, tras una mañana de intensa vivencia espiritual marcada por la oración personal y comunitaria, la celebración de la Santa Eucaristía, la conferencia de clausura y el compartir fraterno que ha caracterizado toda la semana de encuentro.
La reflexión final estuvo centrada en la contemplación de los “tres amores” que marcaron la vida de san Francisco de Asís: la Encarnación, la Pasión y la Eucaristía, a la luz del llamado Testamento de Siena como trasfondo espiritual del gran Testamento del santo de Asís. Desde esta perspectiva, se invitó a los participantes a contemplar el momento final de Francisco como un lugar de verdad, donde la fragilidad no oculta la profundidad de su experiencia de fe, sino que la revela con mayor claridad.
En este horizonte, la reflexión permitió volver sobre el corazón mismo de la vida franciscana, entendida no como adhesión solo intelectual a unos principios, sino como una existencia configurada por amores concretos, capaces de sostener la fidelidad en el tiempo y de iluminar las decisiones cotidianas de la vida consagrada.
A lo largo de la jornada, los frailes fueron invitados a reconocer cómo esos amores fundamentales, la fraternidad, la pobreza evangélica y la pertenencia a la Iglesia, se mantienen vivos y en tensión en la propia experiencia vocacional, y cómo el “siempre” de Francisco remite a una fidelidad incondicional que atraviesa las distintas etapas de la vida y se expresa en la coherencia del testimonio.
La conferencia de clausura permitió así integrar los distintos ejes abordados durante la semana, ofreciendo una clave de lectura unificada del camino recorrido: la llamada a volver a lo esencial, discernir lo verdaderamente central en la vida y custodiar con fidelidad el don recibido desde el inicio de la vocación.
Como en las jornadas anteriores, la Eucaristía y los momentos de oración personal ofrecieron el espacio para interiorizar lo vivido, mientras que el compartir fraterno de la mañana se convirtió en signo visible de una vida consagrada sostenida por la comunión y el camino compartido.
Con el almuerzo de clausura, cada fraile regresa ahora a su respectiva fraternidad llevando consigo los frutos de esta experiencia espiritual, llamado a renovar su entrega y a reavivar el compromiso evangelizador en los distintos lugares de misión.
Los retiros concluyen así no como un cierre definitivo, sino como un nuevo envío. La semana vivida se convierte en memoria agradecida y en impulso renovado para una vida fraterna más auténtica, una mayor fidelidad al Evangelio y una presencia más cercana a las realidades del pueblo de Dios.
En este espíritu, la Provincia de los Frailes Menores Capuchinos de Colombia renueva su deseo de seguir caminando en fidelidad al carisma franciscano, con la certeza de que lo esencial de la vocación se sostiene en la capacidad de volver siempre a los amores fundantes que dieron origen al seguimiento de Cristo.
Por Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia


