
Con gratitud por su vida y ministerio, la Provincia Capuchina de Colombia encomienda al Señor a fray Enrique Méndez, OFM Cap., fallecido en la madrugada de este 18 de julio
Con profundo pesar, pero sostenidos por la esperanza que brota de la Resurrección de Cristo, la Provincia de los Hermanos Menores Capuchinos de Colombia comunica el fallecimiento, la madrugada de este sábado 18 de julio en la ciudad de Cali, Valle del Cauca, de fray Enrique Méndez, OFM Cap., quien, a los 87 años, ha partido a la Casa del Padre, para contemplar el rostro del Señor a quien consagró toda su vida.
Oriundo del municipio de Garzón, Huila, fray Enrique respondió desde muy joven al llamado del Señor en la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Emitió su Profesión Religiosa el 16 de octubre de 1961 y recibió la Ordenación Sacerdotal el 22 de agosto de 1968, de manos de Su Santidad Pablo VI, hoy venerado como santo. A lo largo de 64 años de vida religiosa y 57 años de ministerio sacerdotal, hizo de su existencia una entrega constante al servicio de Dios, de la Iglesia y de la fraternidad.
Su ministerio estuvo profundamente marcado por la cercanía al pueblo de Dios. Durante veinticinco años desarrolló una fecunda labor pastoral en la parroquia Santiago Apóstol de la ciudad de San juan de Pasto, en el departamento de Nariño, donde acompañó la vida de innumerables fieles con espíritu de padre y de pastor. En el ejercicio cotidiano de su ministerio anunció el Evangelio, celebró los sacramentos y compartió las alegrías y esperanzas de las comunidades que le fueron confiadas. La fecundidad de este prolongado servicio fue reconocida por la Diócesis de Pasto, que, con ocasión de sus cincuenta años de ministerio sacerdotal, le confirió la Cruz de San Ezequiel Moreno Díaz, como expresión de gratitud por su generosa entrega al servicio de esa Iglesia particular.
Entre los diversos servicios pastorales que desempeñó, fue también párroco de la parroquia San Pascual Bailón, en Bogotá, donde ejerció su ministerio con la misma cercanía, sencillez y espíritu fraterno que caracterizaron toda su vida sacerdotal.
Fue además párroco y profesor del Seminario Seráfico de Manizales, donde contribuyó a la formación de quienes iniciaban su camino vocacional, transmitiendo no solo conocimientos, sino también el testimonio de una vida sacerdotal sencilla y fiel.
Más adelante ejerció como vicario parroquial de la parroquia San Lorenzo de Brindis, en Bello, servicio en el que impulsó una significativa organización pastoral mediante la conformación de los sectores parroquiales y la definición de los límites territoriales de la parroquia, favoreciendo así una mejor atención y acompañamiento de las comunidades.
La Orden le confió igualmente responsabilidades de animación fraterna. Fue guardián y rector del templo San José de Túquerres, desempeñando este servicio con disponibilidad, espíritu de fraternidad y profunda cercanía a las personas. En los años 2017 y 2018 hizo parte de la fraternidad formadora del Postulantado en Pasto, acompañando con paciencia y sabiduría a los jóvenes que discernían su vocación capuchina.
Entre los muchos servicios que prestó, hay uno que permanece especialmente vivo en la memoria de quienes lo conocieron: su infatigable dedicación al sacramento de la Reconciliación. Fray Enrique hizo del confesionario un auténtico espacio de encuentro con la misericordia de Dios. Durante años escuchó, orientó, consoló y reconcilió a innumerables personas, convirtiéndose para muchos en un confesor prudente, paciente y profundamente humano.
Quienes compartieron con él la vida fraterna recuerdan también a un hermano bueno, de trato cordial, de serena alegría y corazón sencillo. Su cercanía, su espíritu fraterno y hasta su entrañable afición por el fútbol revelaban una humanidad que hacía fácil el encuentro y reflejaba, en los gestos más cotidianos, la sencillez propia del carisma franciscano.
Hoy, al despedirlo, la Provincia Capuchina da gracias a Dios por el don de su vida. En fray Enrique reconocemos el testimonio silencioso de un fraile que buscó servir antes que ser servido, acompañar antes que sobresalir y permanecer fiel al Evangelio en las tareas ordinarias de cada jornada. Su vida recuerda que la santidad suele escribirse con la discreción de quien persevera durante años en el cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios.
La velación de fray Enrique Méndez se lleva a cabo en el salón parroquial de la parroquia San Pío X, en la ciudad de Cali. Sus exequias se celebrarán el domingo 19 de julio, a las 3:00 p. m., en el mismo templo parroquial.
La Provincia de los Hermanos Menores Capuchinos invita a los frailes, familiares, amigos y fieles que compartieron el camino de fray Enrique a unirse en oración, dando gracias a Dios por el don de su vida y confiándolo a la infinita misericordia del Padre.
Plegaria
Señor Jesucristo, Buen Pastor, que llamaste a nuestro hermano Enrique Méndez a seguirte por el camino de san Francisco y lo sostuviste durante tantos años en el servicio de tu Iglesia, recíbelo ahora en la paz de tu Reino.
Tú que le concediste anunciar tu Evangelio, reconciliar a los pecadores, acompañar a tu pueblo y vivir la fraternidad con sencillez y alegría, haz que pueda contemplar para siempre tu rostro glorioso.
Conforta a su familia, a sus hermanos capuchinos y a todos aquellos que hoy lloran su partida. Reaviva en nosotros la esperanza de la resurrección y concédenos la gracia de vivir con la misma fidelidad con la que él procuró seguirte cada día.
Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
Por Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap, Colombia.
Con información de Fr. Eval Sevillano y Fr. Ricardo Silva


