
La Diócesis de Pasto reconoce 130 años de presencia y servicio de los Capuchinos en el sur de Colombia
La Provincia de Frailes Menores Capuchinos Virgen María, Madre del Buen Pastor, recibió la Condecoración Diócesis de Pasto, como reconocimiento a sus 130 años de presencia evangelizadora, misionera, educativa y social en Pasto y el sur de Colombia.
En el marco de la solemne Eucaristía en honor de san Ezequiel Moreno, celebrada el pasado mes de agosto en el templo de Nuestra Señora del Carmen de Pasto, la Diócesis de Pasto hizo entrega de esta distinción como expresión de gratitud por la presencia y el servicio de los Hermanos Menores Capuchinos en esta Iglesia particular.
La distinción fue concedida mediante el Decreto Episcopal 041 de 2026, firmado por monseñor Juan Carlos Cárdenas Toro, obispo de Pasto. La Condecoración Diócesis de Pasto fue creada el 21 de enero de 1991, mediante el Decreto Episcopal n.º 468, con el propósito de reconocer a personas, entidades e instituciones que se hayan destacado por su servicio en beneficio de la Iglesia y de la sociedad.
130 años de presencia capuchina
La presencia de los Capuchinos en el sur de Colombia comenzó a gestarse hacia la década de 1890, cuando el entonces obispo de Pasto, Manuel Caicedo, solicitó el apoyo de los frailes capuchinos de Tulcán para atender las necesidades pastorales de la región. Esta presencia se consolidó oficialmente el 7 de abril de 1896, con la erección del convento y la fraternidad capuchina en San Juan de Pasto, bajo la bendición y orientación pastoral de san Ezequiel Moreno.
Desde allí, los frailes asumieron extensos territorios de misión en el Chocó, el Alto y Bajo Putumayo, Caquetá y amplias zonas de la Amazonía colombiana. Los primeros religiosos, provenientes de la Provincia de Cataluña, desarrollaron con generosidad esta misión evangelizadora. Entre ellos se destacó fray Alfonso de Águila, recordado por su importante aporte a la construcción del convento y del antiguo Seminario Seráfico de Pasto.
A lo largo de estos 130 años, la presencia capuchina ha dejado una profunda huella en la vida espiritual, educativa, humana y social del sur de Colombia. Su misión se ha expresado en múltiples obras y servicios que han acompañado a numerosas generaciones.
El decreto episcopal destaca particularmente la Obra Goretiana y diversas instituciones vinculadas a esta labor, entre ellas el Grupo Asociación Escolar María Goretti, la Universidad CESMAG, la Institución Educativa Municipal María Goretti, el Instituto San Francisco de Asís y la Unidad de Salud María Goretti. A esta trayectoria se suma el acompañamiento pastoral permanente en la Parroquia Santiago Apóstol.
Una misión marcada por el Evangelio y el espíritu franciscano
En su reconocimiento, la Diócesis de Pasto subraya el aporte de la presencia capuchina al desarrollo humano, espiritual y educativo de la región, así como la promoción de valores propios del carisma franciscano: fraternidad, paz, sencillez y servicio a los más necesitados.
La distinción reconoce así una historia de servicio inspirada en el Evangelio y en el ejemplo de san Francisco de Asís, vivida desde la cercanía con el pueblo de Dios y el compromiso con las comunidades.
La condecoración fue recibida al finalizar la Eucaristía por fray José Julián Giraldo Trujillo, vicario parroquial de la Parroquia Santiago Apóstol, en representación de la Provincia.
Este reconocimiento se convierte en un motivo de gratitud por la historia compartida entre la Diócesis de Pasto y los Hermanos Menores Capuchinos y, al mismo tiempo, en una invitación a continuar caminando juntos al servicio del Evangelio y del pueblo de Dios.
Después de 130 años, la presencia capuchina en Pasto continúa escribiendo una historia de fraternidad, misión y servicio, sostenida por la memoria agradecida de quienes entregaron su vida a esta Iglesia particular y por el compromiso de quienes hoy reciben y prolongan este legado.
Así compartió la Diócesis de Pasto el momento del reconocimiento
Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia


