
La Provincia de Colombia acompaña con cercanía fraterna a la Custodia del Ecuador ante la partida del hermano Jimmy Celi Bravo, OFM Cap.
Con profundo pesar, la Provincia Virgen María Madre del Buen Pastor de Colombia acompaña a los hermanos de la Custodia de la Inmaculada Concepción de la Orden Capuchina en el Ecuador ante el fallecimiento de fray Jimmy Celi Bravo, OFM Cap.
Recibimos esta noticia con el dolor que acompaña la partida de un hermano con quien compartimos la misma vocación, el mismo camino franciscano y el deseo de entregar la vida al servicio de Dios y de su pueblo. Al mismo tiempo, nuestra fe nos permite mirar este momento desde la esperanza de la Resurrección: la muerte no tiene la última palabra para quien ha puesto su vida en las manos del Señor.
Damos gracias a Dios por el don de la vida y la vocación del hermano Jimmy, por el camino que recorrió como hermano menor capuchino y por cuanto pudo sembrar, con su presencia y su servicio, en la fraternidad y en las personas que encontró a lo largo de su misión.
Con San Francisco de Asís aprendemos a mirar también a la muerte como hermana porque, aunque nos duele la separación, la fe nos permite reconocer que, después de haber recorrido el camino de esta vida, somos llamados al encuentro definitivo con el Padre. Encomendamos, por ello, al hermano Jimmy a la misericordia de Dios, seguros de que Aquel a quien entregó su vida sabrá recibirlo en su paz.
A sus hermanos de la Custodia del Ecuador, a sus familiares y a todos cuantos compartieron con él la vida y la misión, les hacemos llegar nuestra cercanía fraterna y la seguridad de nuestra oración. Que el Señor Resucitado sostenga sus corazones en este momento de dolor y transforme la tristeza de la despedida en esperanza de encuentro.
Nos unimos a ustedes en la oración por el eterno descanso del hermano Jimmy y confiamos su vida a María, Madre de la Iglesia y Reina de la Orden Seráfica, para que lo acompañe ante el Señor y lo conduzca al gozo de la vida que no termina.
Hno. Jimmy, hermano menor capuchino: que el Señor te reciba en su paz y te conceda contemplar para siempre el rostro de Aquel a quien entregaste tu vida.
Desde Colombia, nuestra fraternidad y nuestra oración acompañan a la Custodia del Ecuador.
Paz y Bien.


