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En camino con santa Clara de Asís

Un itinerario de 9 días para contemplar a Cristo, vivir el Evangelio y preparar con gozo la fiesta de santa Clara.

La celebración de la fiesta (solemnidad para la II Orden) de santa Clara de Asís es una invitación a volver la mirada hacia una mujer que hizo de Cristo el centro de toda su existencia. Su vida no fue una búsqueda de sí misma, sino un constante camino de configuración con el Señor, vivido en la pobreza, la contemplación, la fraternidad y el amor apasionado por el Evangelio.

Con este itinerario de nueve días queremos disponernos espiritualmente para celebrar su fiesta. Cada jornada parte del Evangelio proclamado por la Iglesia en la liturgia diaria y, desde esa Palabra, contempla un rasgo de la vida y de la espiritualidad de santa Clara. No se trata únicamente de recordar a una gran santa, sino de dejarnos conducir por ella hacia un encuentro más profundo con Jesucristo, siguiendo aquella invitación que dirigió a santa Inés de Praga: mirar constantemente el rostro de Cristo para configurarnos cada vez más con Él.

Cada día encontrarás una monición inicial, una meditación, un propósito y una oración. Recorre este camino con serenidad, dejando que la Palabra de Dios ilumine tu vida y que el testimonio de santa Clara renueve en ti el deseo de vivir el Evangelio con sencillez, alegría y fidelidad. Que, al llegar a su fiesta, el próximo 11 de agosto, podamos reconocer que también nosotros hemos dado un paso más en el seguimiento de Cristo, único Maestro y Señor.

DÍA PRIMERO: Santa Clara y el perdón

Santa Clara, testigo de la misericordia del Padre

Domingo 2 de agosto – Perdón de Asís

Evangelio: Mateo 14, 13-21

En este domingo la Palabra de Dios nos presenta a Jesucristo que, movido por la compasión, alimenta a la multitud con el pan multiplicado. Antes que un prodigio, este signo revela el corazón misericordioso del Padre, que jamás permanece indiferente ante el hambre, el sufrimiento y la esperanza de sus hijos.

En este mismo día, la Familia Franciscana celebra con inmensa gratitud el Perdón de Asís, don espiritual que san Francisco recibió para que innumerables hombres y mujeres experimentaran la alegría del perdón, la reconciliación y la vida nueva que brotan del amor misericordioso de Dios.

En este contexto de gracia iniciamos también el camino hacia la celebración de la fiesta de santa Clara de Asís. Durante estos nueve días contemplaremos cómo el Evangelio fue modelando su existencia hasta hacer de ella un reflejo transparente de Cristo pobre, humilde y crucificado. Hoy la reconocemos como una mujer que acogió la misericordia del Señor y la convirtió en el fundamento de toda su vida.

Oración para todos los días

Señor Jesucristo,

Tú llamaste a santa Clara de Asís para seguirte con un corazón indiviso, y la condujiste por el camino de la pobreza, la humildad y el amor perfecto. Al contemplar el resplandor de tu rostro crucificado, ella aprendió que solo tu amor basta y que ninguna riqueza del mundo puede compararse con el tesoro de tu Reino.

Te damos gracias por el testimonio evangélico de esta hermana nuestra, que hizo del silencio un lugar de encuentro contigo; de la oración, el aliento de cada jornada; de la fraternidad, un signo de tu presencia; y de la caridad, el lenguaje sencillo con el que el Evangelio sigue transformando el mundo.

Por intercesión de santa Clara, concédenos un corazón pobre y libre, capaz de reconocerte en la Eucaristía, de servirte en los pequeños y de buscarte con perseverancia en la escucha de tu Palabra. Enséñanos a contemplarte con la misma mirada enamorada con la que ella abrazó tu Pasión y descubrió en la cruz la plenitud del amor.

Haz que, siguiendo las huellas de san Francisco y santa Clara, aprendamos a vivir reconciliados contigo, con nuestros hermanos y con toda la creación; que nuestra vida sea reflejo de tu misericordia y que, sostenidos por la fuerza de tu Espíritu, permanezcamos fieles al Evangelio hasta el final.

Santa Clara de Asís, mujer de fe inquebrantable, hermana de los pobres, guardiana del silencio contemplativo, enamorada de Cristo Eucaristía y espejo de la belleza del Señor, acompáñanos en este camino de preparación a tu fiesta.

Que, siguiendo tu ejemplo, aprendamos a poner siempre a Cristo en el centro de nuestra vida y a caminar con alegría hacia la santidad.

Amén.

Consideración (o meditación)

La compasión de Cristo siempre inaugura una historia nueva. Ante la multitud que lo sigue hasta un lugar apartado, el Señor no se deja vencer por la escasez ni por los cálculos humanos. Allí donde los discípulos solo alcanzan a ver cinco panes y dos peces, Él descubre una oportunidad para manifestar la abundancia del amor del Padre. Así obra Dios: toma nuestra pobreza, la recibe en sus manos y la convierte en un don que alimenta y devuelve la esperanza. El milagro comienza cuando todo se pone confiadamente en las manos de Cristo.

Con esa misma certeza, la Familia Franciscana celebra hoy el Perdón de Asís. San Francisco quiso que la pequeña Porciúncula permaneciera abierta como un signo permanente de la misericordia de Dios, para que nadie dudara jamás de que el Padre espera siempre el regreso de sus hijos. También santa Clara bebió de esa fuente. Ella comprendió que solo quien se deja abrazar primero por el amor de Dios puede vivir reconciliado, mirar a los demás con misericordia y hacer de toda su existencia un reflejo del Evangelio. Al comenzar esta novena, pidamos la gracia de acercarnos al Señor con un corazón humilde y disponible, para que sea Él quien multiplique en nosotros el don de su perdón y nos transforme, como transformó a santa Clara, en testigos de su amor.

Propósito

Hoy procuraré reconciliarme con alguien, ofrecer un perdón sincero o acudir al sacramento de la Reconciliación, acogiendo con gratitud la misericordia que Dios nunca deja de ofrecer.

Oración final

Señor Jesús, Pan vivo bajado del cielo, que alimentas a tu pueblo con la abundancia de tu amor, concédenos experimentar la alegría de tu perdón y aprender de santa Clara a vivir con un corazón reconciliado, humilde y agradecido. Que esta novena nos disponga a seguirte con mayor fidelidad y a ser, en medio del mundo, testigos de la misericordia que todo lo renueva. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia

ORDEN DE HERMANOS MENORES CAPUCHINOS

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