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Los capuchinos celebran la II Jornada de las Misiones: renovar el espíritu misionero de san Francisco

En el Año Santo Franciscano, los Hermanos Menores Capuchinos están llamados a reavivar su compromiso evangelizador y a expresar, mediante la oración y la solidaridad concreta, su cercanía a las misiones que la Orden anima en 114 países.

La misión forma parte del corazón de la identidad capuchina. Con esta convicción, la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos celebra en octubre de 2026 la II Jornada de las Misiones Capuchinas (JMCap), una iniciativa promovida por el Secretariado General para la Evangelización, la Animación y la Cooperación Misionera, que invita a todas las fraternidades del mundo a renovar su ardor evangelizador y fortalecer los vínculos de fraternidad con las comunidades donde los frailes anuncian el Evangelio.

La propuesta adquiere un significado especial en el Año Santo Franciscano, cuando la familia franciscana conmemora los 800 años del tránsito de san Francisco de Asís. En este contexto, la jornada lleva como lema «San Francisco renovó el espíritu misionero» (Const. 175,3), una invitación a profundizar en la sensibilidad misionera del santo de Asís y a reconocer en ella una fuente permanente de inspiración para la vida y el servicio de los capuchinos.

Una misión que se vive en todo el mundo

Con presencia en 114 países, los frailes capuchinos desarrollan una labor misionera diversa, en colaboración con las Iglesias locales y mediante el testimonio de vida, la predicación del Evangelio y el servicio pastoral y social, especialmente junto a las personas más pobres y vulnerables.

La II Jornada de las Misiones Capuchinas busca hacer más visible esta realidad y suscitar una participación activa de las fraternidades, los fieles y los laicos que comparten el carisma franciscano. Para ello, el Secretariado General propone dedicar a esta celebración un domingo o fin de semana de octubre, tradicionalmente reconocido como mes de las misiones, o elegir otra fecha que responda mejor a las circunstancias pastorales de cada comunidad.

Más que una celebración puntual, la jornada quiere ser una oportunidad para orar por los misioneros, conocer las realidades en las que sirven y expresar una solidaridad que se traduzca en apoyo efectivo a sus proyectos.

De la oración a la solidaridad concreta

Entre las iniciativas sugeridas se encuentran las colectas misioneras durante las celebraciones eucarísticas, los mercadillos solidarios, las ventas de dulces, las loterías benéficas y los almuerzos o cenas fraternas. También se propone habilitar espacios dedicados a las misiones en las iglesias, con fotografías, mapas e información sobre los países donde está presente la Orden.

Estas actividades, adaptables a las posibilidades de cada fraternidad, buscan que la sensibilización misionera se convierta en compromiso compartido. Cada aporte, incluso el más sencillo, puede contribuir al sostenimiento de los proyectos que acompañan la evangelización y el servicio de los capuchinos en distintas partes del mundo.

La convocatoria también invita a compartir fotografías y relatos de las actividades realizadas, de manera que las experiencias de las fraternidades puedan enriquecer futuras ediciones de la jornada y fortalecer la comunión entre las circunscripciones de la Orden.

Una herencia que impulsa el presente y el futuro

La conmemoración de los ocho siglos del tránsito de san Francisco ofrece una ocasión privilegiada para volver a las raíces de una espiritualidad que no se encierra en sí misma, sino que impulsa al encuentro, al anuncio del Evangelio y al servicio de los hermanos. En el horizonte se encuentran, además, las celebraciones por los 500 años de la Reforma Capuchina, que invitan a profundizar en la fidelidad creativa al carisma recibido.

La II Jornada de las Misiones Capuchinas propone, así, renovar una convicción fundamental: la misión no es una tarea reservada a quienes parten hacia territorios lejanos, sino una dimensión constitutiva de la vocación capuchina, que compromete a cada fraile y a cada fraternidad allí donde se encuentre.

Reavivar el espíritu misionero de san Francisco significa mantener vivo el deseo de llevar el Evangelio a todos, acercarse a quienes más necesitan esperanza y sostener, desde la fraternidad, a quienes entregan su vida en las misiones.

Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia

ORDEN DE HERMANOS MENORES CAPUCHINOS

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