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El perdón que me libera

Palabra de Dios: Mt 6,14 “Si ustedes perdonan a los demás sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará.”
Palabra franciscana: “Bienaventurados los que perdonan por tu amor.”
San Francisco de Asís, Admoniciones, 9.
Reflexión
Perdonar no es olvidar, ni justificar, ni decir que el dolor nunca existió. Perdonar es dejar en manos de Dios la justicia, es soltar el deseo de vengarme. Jesús nos enseña que el perdón que damos y el que recibimos están unidos: no como amenaza, sino como revelación; un corazón cerrado no puede recibir gracia.
A veces cargamos ofensas durante años, repasándolas y alimentándolas, mientras la herida sigue abierta. Francisco llama bienaventurados a los que perdonan “por tu amor”. Ahí está el secreto: perdono no porque el otro lo merezca, sino porque yo he sido perdonado. Perdono porque Cristo en la cruz no esperó disculpas para amar.
El rencor encadena; el perdón libera. La Cuaresma no es solo renuncia externa, sino dejar caer pesos interiores. Perdonar es pobreza del corazón: no apropiarme del derecho a cobrar. Y cuando perdono, algo en mí respira de nuevo.
Reto del Día
Identifica una persona o situación que todavía te duela. No fuerces un sentimiento, pero haz un acto de voluntad y di en oración: “Señor, por tu amor, hoy decido perdonar.” Aunque el proceso continúe, da el primer paso.
Oración
Señor Jesús, Tú que perdonaste desde la cruz, enséñame a perdonar. Hay heridas que aún sangran, palabras que no olvido, gestos que me marcaron. Y, sin embargo, no quiero vivir atado al pasado.
Arranca de mí el orgullo que se resiste, rompe la cadena silenciosa del resentimiento y sana lo que aún duele. No me pidas olvidar, pero enséñame a no odiar. No me pidas negar el dolor, pero libérame del rencor.
Que tu perdón en mí sea más fuerte que mi herida. Hoy quiero ser libre. Hoy quiero perdonar. Por tu amor. Amén.
Comunicaciones OFMCap Colombia