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En camino con santa Clara

DÍA TERCERO: Santa Clara y la pureza del corazón

Evangelio: Mateo 15, 1-2.10-14

El Evangelio nos invita hoy a dirigir la mirada hacia el interior del corazón, recordándonos que la verdadera pureza no nace de las apariencias exteriores, sino de una vida transformada por la gracia de Dios. En santa Clara descubrimos precisamente un corazón enteramente entregado al Señor, libre de todo aquello que pudiera apartarla de su amor.

Oración para todos los días

Señor Jesucristo,

Tú llamaste a santa Clara de Asís para seguirte con un corazón indiviso, y la condujiste por el camino de la pobreza, la humildad y el amor perfecto. Al contemplar el resplandor de tu rostro crucificado, ella aprendió que solo tu amor basta y que ninguna riqueza del mundo puede compararse con el tesoro de tu Reino.

Te damos gracias por el testimonio evangélico de esta hermana nuestra, que hizo del silencio un lugar de encuentro contigo; de la oración, el aliento de cada jornada; de la fraternidad, un signo de tu presencia; y de la caridad, el lenguaje sencillo con el que el Evangelio sigue transformando el mundo.

Por intercesión de santa Clara, concédenos un corazón pobre y libre, capaz de reconocerte en la Eucaristía, de servirte en los pequeños y de buscarte con perseverancia en la escucha de tu Palabra. Enséñanos a contemplarte con la misma mirada enamorada con la que ella abrazó tu Pasión y descubrió en la cruz la plenitud del amor.

Haz que, siguiendo las huellas de san Francisco y santa Clara, aprendamos a vivir reconciliados contigo, con nuestros hermanos y con toda la creación; que nuestra vida sea reflejo de tu misericordia y que, sostenidos por la fuerza de tu Espíritu, permanezcamos fieles al Evangelio hasta el final.

Santa Clara de Asís, mujer de fe inquebrantable, hermana de los pobres, guardiana del silencio contemplativo, enamorada de Cristo Eucaristía y espejo de la belleza del Señor, acompáñanos en este camino de preparación a tu fiesta.

Que, siguiendo tu ejemplo, aprendamos a poner siempre a Cristo en el centro de nuestra vida y a caminar con alegría hacia la santidad.

Amén.

Consideración

El Señor nos recuerda hoy que la verdadera pureza no comienza en los gestos exteriores, sino en el corazón. Es allí donde nacen nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestra manera de amar. Solo un corazón vuelto hacia Dios puede reconocer su presencia y vivir con libertad el Evangelio. Cuando dejamos que Cristo ilumine nuestro interior, aprendemos a mirar la vida con sus mismos ojos y a caminar con un corazón reconciliado, sencillo y disponible para su voluntad.

Santa Clara comprendió que la mayor riqueza del discípulo es pertenecer enteramente a Cristo. Por eso quiso conservar el corazón libre de todo aquello que pudiera apartarlo del único Bien. La contemplación fue para ella una escuela de fidelidad, porque al fijar continuamente la mirada en el Señor dejaba que Él transformara su vida desde su interior. En este tercer día de nuestro itinerario, pidamos la gracia de un corazón indiviso, capaz de amar a Dios por encima de todo y de reflejar, con sencillez y alegría, la belleza del Evangelio.

Propósito

Hoy dedicaré algunos minutos al silencio delante del Santísimo Sacramento o en la oración personal, pidiendo al Señor que purifique aquello que solo Él conoce de mi corazón

Oración final

Señor Jesús, Tú conoces lo más profundo de nuestro corazón. Purifícanos de todo aquello que nos aparta de Ti y concédenos la gracia de vivir con un corazón indiviso. Que, siguiendo el ejemplo de santa Clara, aprendamos a buscarte con sinceridad y a conservar nuestra vida completamente abierta a tu amor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia

ORDEN DE HERMANOS MENORES CAPUCHINOS

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