
En camino con santa Clara
Día cuarto: Santa Clara, mujer de una fe perseverante
Toda verdadera fe termina convirtiéndose en intercesión. Clara pasó innumerables horas orando por la Iglesia, por los hermanos menores, por su ciudad de Asís y por cuantos acudían a ella buscando consejo y consuelo.
Evangelio: Mateo 15, 21-28
El Evangelio nos presenta a una mujer extranjera que, con admirable perseverancia, no deja de implorar la misericordia del Señor hasta alcanzar aquello que pide. Su fe humilde y confiada encuentra eco en la vida de santa Clara, quien aprendió a esperar siempre en Dios, aun cuando el camino parecía incierto y las respuestas tardaban en llegar.
Oración para todos los días
Señor Jesucristo,
Tú llamaste a santa Clara de Asís para seguirte con un corazón indiviso, y la condujiste por el camino de la pobreza, la humildad y el amor perfecto. Al contemplar el resplandor de tu rostro crucificado, ella aprendió que solo tu amor basta y que ninguna riqueza del mundo puede compararse con el tesoro de tu Reino.
Te damos gracias por el testimonio evangélico de esta hermana nuestra, que hizo del silencio un lugar de encuentro contigo; de la oración, el aliento de cada jornada; de la fraternidad, un signo de tu presencia; y de la caridad, el lenguaje sencillo con el que el Evangelio sigue transformando el mundo.
Por intercesión de santa Clara, concédenos un corazón pobre y libre, capaz de reconocerte en la Eucaristía, de servirte en los pequeños y de buscarte con perseverancia en la escucha de tu Palabra. Enséñanos a contemplarte con la misma mirada enamorada con la que ella abrazó tu Pasión y descubrió en la cruz la plenitud del amor.
Haz que, siguiendo las huellas de san Francisco y santa Clara, aprendamos a vivir reconciliados contigo, con nuestros hermanos y con toda la creación; que nuestra vida sea reflejo de tu misericordia y que, sostenidos por la fuerza de tu Espíritu, permanezcamos fieles al Evangelio hasta el final.
Santa Clara de Asís, mujer de fe inquebrantable, hermana de los pobres, guardiana del silencio contemplativo, enamorada de Cristo Eucaristía y espejo de la belleza del Señor, acompáñanos en este camino de preparación a tu fiesta.
Que, siguiendo tu ejemplo, aprendamos a poner siempre a Cristo en el centro de nuestra vida y a caminar con alegría hacia la santidad.
Amén.
Consideración
El encuentro de Jesús con la mujer cananea nos revela que la fe verdadera sabe esperar y perseverar. Aunque el camino parezca oscurecerse y el Señor guarde silencio, aquella madre no deja de confiar, porque ha descubierto que la misericordia de Dios es más grande que cualquier prueba. Su constancia recibe finalmente la respuesta de Jesús: «Mujer, ¡qué grande es tu fe!». La fe madura no nace de obtener respuestas inmediatas, sino de permanecer junto al Señor con un corazón confiado.
También santa Clara hizo de esa confianza el fundamento de toda su vida. En medio de las pruebas, las largas esperas y las incertidumbres, nunca dejó de abandonarse en las manos de Dios. Su oración perseverante sostuvo a sus hermanas, a la Iglesia y a cuantos acudían a ella buscando esperanza. En este cuarto día de nuestro itinerario, pidamos la gracia de una fe firme y paciente, que no se desanime ante las dificultades y que, siguiendo el ejemplo de santa Clara, permanezca siempre confiada en la fidelidad del Señor.
Propósito
Hoy presentaré al Señor una intención por la que llevo tiempo orando, renovando mi confianza sin desanimarme y creyendo que Él siempre escucha a quienes ponen en Él toda su esperanza.
Oración final
Señor Jesús, aumenta nuestra fe cuando el camino se haga difícil y fortalece nuestra esperanza cuando parezca prolongarse la espera. Por intercesión de santa Clara de Asís, concédenos un corazón perseverante, capaz de confiar siempre en tu providencia y de permanecer fiel hasta el final. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia


