
Colombia en oración: «Señor, sé nuestra fortaleza»
Ante la tragedia que estremece al país este lunes 10 de agosto, nuestra respuesta como Iglesia comienza allí donde nace toda esperanza: en la oración.
Mientras se conocían las primeras noticias sobre las víctimas, los heridos y los daños ocasionados por el terremoto, elevamos al Señor una súplica por Colombia y, de manera especial, por quienes están viviendo momentos de angustia, incertidumbre y dolor.
En esta oración confiamos a Dios la vida de quienes fallecieron, pedimos consuelo para sus familias, fortaleza para los heridos y protección para quienes trabajan en las labores de rescate y atención. También pedimos que, ante el sufrimiento de nuestros hermanos, crezca en todos nosotros un corazón dispuesto a servir y a tender la mano.
Con la mirada puesta en el Señor y bajo la protección de Santa María, Madre del Buen Pastor, esta oración quiere ser también una invitación a no permanecer indiferentes. Porque la fe que se eleva en oración está llamada a convertirse en esperanza, cercanía y solidaridad concreta.
Hoy, cuando Colombia continúa enfrentando las consecuencias de esta tragedia, volvemos a poner nuestro país en las manos de Dios y hacemos nuestra esta súplica: “Señor, sé nuestra fortaleza”.
Te invitamos a hacer tuya esta oración y a unir tu corazón al de tantos colombianos que, en medio del dolor, siguen confiando en el Dios de la vida y de la esperanza.
Señor, sé nuestra fortaleza
Señor de la vida y de la esperanza, hoy venimos ante ti con el corazón estremecido.
Mira, Señor, el dolor que hoy toca la vida de tantos de nuestros hermanos.
Mira a Colombia: Mira a quienes sufren, a quienes buscan a sus seres queridos, a quienes han perdido su hogar y a quienes viven momentos de miedo e incertidumbre. Sé Tú su refugio y su fortaleza.
Recibe en tus brazos misericordiosos a quienes han perdido la vida y concede consuelo a sus familias.
Sostén a los heridos y a todos los que hoy necesitan de tu auxilio.
Bendice a quienes trabajan incansablemente para rescatar, atender y proteger la vida y despierta en nosotros un corazón fraterno, capaz de acercarse al que sufre, de tender la mano y de compartir su dolor.
Santa María, Madre del Buen Pastor, abraza con tu ternura a quienes hoy lloran y acompaña a nuestro pueblo en esta hora de dificultad.
Señor, ponemos a Colombia en tus manos: Que en medio del dolor no nos falte la fe, y que nuestra oración se convierta en esperanza y solidaridad.
Tú eres nuestro refugio y nuestra esperanza. Amén.
Marynela Florido S. – Comunicaciones OFMCap Colombia


